domingo, 26 de marzo de 2017

Peles Castle

Al pie de las Montañas Bucegi, en medio de los Cátpatos en la ciudad de Sinaia, se encuentra esta obra de arquitectura alemana neo-renacentista, el primero en tener electricidad y ascensor en Europa, construido entre 1873 y 1914. Fue la antigua residencia de verano de la casa real rumana, y fue nuestra primera parada en el tour de Transilvania.


Fue construido bajo las órdenes del Rey Carol I y sus 160 habitaciones poseen una decoración considerada de las más exquisitas del viejo continente, con candelabros de cristal de Murano, preciosas ventanas con vidrieras alemanas e imponentes obras de arte.

Además de lo dicho anteriormente sobre la electricidad y el ascensor, la primera proyección cinematográfica en Rumanía tuvo lugar en la sala de teatro del propio castillo en 1906.

El mobiliario de la Habitación de Música fue un regalo a Carol I del Maarajah de Kapurtala y hay frescos de Gustav Klimt y Frantz Matsch.

El interior es fantástico pero he decidido no aburriros con fotos que seguramente no difieren mucho de otros palaios/castillos. Prefiero enseñaros el impresionante exterior, cubierto aún de nieve que rodea el imponente edificio.







miércoles, 22 de marzo de 2017

Transilvania - Bran Castle


Contratamos una excursión por los Cárpatos de 12 horas de duración, que en ningún momento se hizo pesada, especialmente porque nuestra guía nos mantenía entretenidos con hechos e historias de todo tipo. Nuestra primera parada fue en Peles Castle pero esa visita la contaré después, sin rigor cronológico.

Solo decir que por el camino nos nevó, que tuvimos maravillosas vistas desde lo alto de las montañas y que pasamos calor en nuestra última parada, Brasov.

Pero vayamos por partes. El castillo de Bran (más conocido por ser el "castillo de Drácula") domina el pueblecito a sus pies como ya lo hiciera antaño, solo que esta vez no inspira terror a sus habitantes sino que más bien se mantienen de él y el turismo que atrae. Las calles más cercanas al castillo están llenas de tiendas y tenderetes con los souvenires más kirsch que se puedan encontrar. Y naturalmente, nos trajimos unos cuantos imanes de nevera, una bonita jarra con Bran y Vlad grabados y el guiri una camiseta muy maja.

Y ahora, a lo importante. 





Bran se encuentra en la frontera entre Transilvania y Valaquia y es solo una de las localizaciones vinculadas con la leyenda de Drácula junto al Castillo de Poenari y al de Hunyad, y se asocia más que nada al castillo del Drácula de Bram Stoker aunque no hay ninguna evidencia de que éste tuviera en mente este edificio en particular o de que supiera nada del mismo, que además tiene poca conexión con Vlad el Empalador. De hecho nos contaron que la localización del castillo que Bram describió se encuentra cerca de la frontera con Moldavia, y ni siquiera la descripción que hace de él tiene que ver con la arquitectura de Bran Castle.

Aún así, ahora está convertido en museo para turistas con mobiliario atesorado por la Reina María. Nuestra guía Rodica nos había contado someramente la historia de la familia real rumana y su relación con el castillo y aunque nos dijo que nos dejaría vagar a nuestro antojo por las estancias y nso reuniríamos más tarde en el aparcamiento donde habíamos dejado la mini furgoneta, lo cierto es que nuestras preguntas y su pasión hizo que nos contase más detalles sobre las estancias que visitamos en el recorrido.




El castillo oiginal, de madera se construyó en 1212 pero fue destruido por los Mongoles en 1242 y el primer documento oficial describiendo el actual data de 1377, escrito por Luis I de Hungría. Entre 1438 y 1442 se utilizó como defensa contra el Imperio Otomano y más tarde se convirtió en punto de aduana entre Transilvania y Valaquia, y el líder de esta última -Vlad- no consta que tenga relación alguna con el lugar aunque pasó varias veces relativamente cerca a través de las montañas.

El castillo perteneció durante años a reyes Húngaros pero el Rey Vladislas II no pagó ciertos préstamos y la ciudad de Brasov tomó posesión de la fortaleza en 1533.


En 1220 el Tratado de Trianon quitó Transilvania a Hungría y se convirtió en la residencia real de Rumanía. Se convirtió en el lugar de descanso favorito de la Reina María que ordenó una gran remodelación. Su hija la Princesa Ilena heredó el lugar, que lo utilizó como hospital militar durante la II Guerra Mundial.

Con el régimen comunista, se expulsó a la familia real en 1948.


En 2005 el gobierno pasó una ley restituyendo las propiedades ilegalmente expropiadas y su posesión pasó a manos de Dominic von Habsburg, hijo y heredero de la Princesa, y en 2007 un comité investigativo del Parlamento rumano declaró que la devolución a von Habsburg era ilegal porque rompía la ley de propiedades y sucesiones, pero un mes después la Corte Constitucional de Rumanía rechazó la petición parlamentria y validaron la legalidad de la restitución. Así que sus dueños legales ahora son el archiduque Dominic y sus hermanas María-Magdalena Holzhausen y Elisabeth Sandhofer.




Hay rumores de que los tres hermanos tienen dificultades económicas y querían devolver el castillo al "pueblo" pero el archiduque lo niega y asegura que el castillo tampoco está venta. Lo que sí que es curioso en la historia es que el Principe Charles de Inglaterra asegura ser descendiente de Vlad y... podría reclamar el castillo!

Otras curiosidades encontradas entre sus estancias es el collar utilizado en la película Drácula y donado por la producción. Hay bastantes fotos también de esta cinta cinematográfica, biografía de Bran Stoker y también de Vlad y su árbol genealógico.









domingo, 19 de marzo de 2017

Bucarest (III) The Village Museum

Durante el tour de la ciudad se nos conminó a caminar por la  Calea Victoriei. Una larga avenida que en épocas pasadas era recorrido obligado del paseo de los domingos  y donde todo aquel que deseaba dejarse ver, tenía que estar.

Al final de esta avenida (pero muy al final) se encuentra el Dimitrie Gusti National Village Museum, o lo que es lo mismo, un museo etnográfico al aire libre en Herastrau Park que nos enseña la vida de un pueblecito rumano tradicional y que se extiende sobre unos 100,000 metros cuadrados y cntiene 272 granjas auténticas y casas de todo el país, creado en 1936 por Dimitrie Gusti, Victor Ion Popa y Henri H. Stahl.

Nos habían dicho que el Calea Victoriei era digno de pasear y que se convertía en un agradabe paseíto hasta el museo. Caguenlamarsalá. Caminamos casi durante dos horas bajo un sol justiciero donde las ots quedan muy bonitas pero mis lindos pinreles acabaron hechos fosfatina. Huelga decir que para la vuelta, cogimos un taxi.

Cierto es que hasta llegar a Piatia Victoriei el recorrido está marcado por edificios de maravillosa arquitectura y bonitas iglesias ortodoxas, pero tras pasar la Plaza solo encuentras hoteles y embajadas, entre algunos edificios abandonados y al bordel del colapso.

Kretzulescu Church

Fundación Universitaria Carol I



Memorial of Rebirth

Memorial of Rebirth

Ateneul Roman

Llegados al museo y pagada la entrada (unos dos euros) nos fuimos casi directos a comer, que el recorrido nos había abierto el apetito y era hora ya de llenar el buche con la maravillosa gastronomía rumana.
Después caminamos admirando las casitas, molinos y granjas de todo tipo, algunas con influencias griegas.





















martes, 14 de marzo de 2017

Bucarest (II) - Stavropoleos Monastery y los edificios viajeros




Una interesante visita durante el tour a pie (entre otros muchos puntos) fue al Monasterio de Stavropoleos, de 1724. Sí, el nombre suena a griego, muy presente en la cultura de la ciudad. Stavropoleus es la versión rumana de un nombre griego (Stauropolis). Ese mismo día, tras comer en el famoso restaurante Caru cu Bere, lo habíamos visitado, sin conocer nada sobre su historia porque era parte del tour. 
Bucarest está plagada de pequeñas iglesias ortodoxas, y su interior es rico y fascinante.





Nos aventuramos en el patio del monasterio, que contiene en exhibición un gran número de lápidas, una campana y varios frisos y trozos en piedra. Pensábamos que eran restos arqueológicos encontrados en la zona, ya que no hay ningún tipo de cartel explicando su procedencia...





La verdadera historia la descubriríamos precisamente gracias a la visita guiada. Nuestra excelente guía, Lavia, nos explicó de manera fascinante cómo a este lugar la gente había traido lo que podía para salvaguardarlo de la destrucción de su dictador. ¿Por qué?

En sus delirios de grandeza y para poder construir ese boulevard que llevaba a su palacio de ensueño, había que destruir barrios enteros. Incluso un hospital que estaba en medio y "estorbaba". Y muchas iglesias históricas. Iglesias que, como esta, tenían siglos de antigüedad. Pero el valor histórico poco significaba para los Ceausescu y sus ansias de reconvertir Bucarest en una segunda Corea del Norte. Y aquí se concentra lo poco que se pudo salvar... 

Pero el relato más curioso fue el que nos contaron respecto a ciertos edificios en los planes de demolición del líder comunista. Sus propios arquitectos se echaban las manos a la cabeza por la destrucción asalvajada que debían llevar a cabo, y es por ello que decidieron "mover" algunos edificios. ¿Como? Con un sistema de vías. Se excavaba bajo los cimientos, se instalaban unas guías y los movían -con todo su contenido- a otra localización.

La iglesia de Schitul Maicilor en Rumanía, una de las 13 iglesias que se movieron sobre vías. Fotografía: Cortesía de Eugeniu Iordăchescu para The Guardian


Desafortunadamente solo unos veintipocos edificios (entre ellos una docena de iglesias) pudieron tener el privilegio de "ser movidas". El proceso era lento, y se tardaban unas dos semanas en poder deslizar el compendio solo un par de metros.
El precursor de este método para preservar estas joyas arquitectónicas fue Eugeniu Iordachescu, ingeniero civil encargado de las obras de reconstrucción.

 Fotografía: Cortesía de Eugeniu Iordăchescu para The Guardian 

Bajo los planes de Ceausescu, 30,000 residentes se vieron forzados a abandonar sus hogares y todo un distrito histórico de Bucarest (unas 9000 casas, iglesias, sinagogas y otros edificios) debía echarse abajo para construir ese monumento a la vanidad y sus alrededores, donde se construirían, a ambos lados de la rambla central, edificios de apartamentos para los políticos del régimen.

Para poder mover una iglesia, por ejemplo, se requería un equipo de cinco ingenieros para el lado logístico y 20 trabajadores para el trabajo físico, utilizando las únicas herramienas, tecnología y equipo local del que disponían dado que Rumanía estaba aislado del resto del mundo. Los raíles se reutilizaban en cada nuevo proyecto. 

La iglesia que aparece en las fotografías en blanco y negro pesava 745 toneladas y la movieron 245 metros desde su localización original en 1982, tardando 5 meses.

Una curiosidad más: llegaron a mover todo un bloque de apartamentos, con su muebles e incluso ¡con sus residentes dentro! que se negaron a abandonar sus hogares...

Y hasta el propio dictador loco se maravilló del logro!