domingo, 20 de agosto de 2017

Nano Nagle Place

Nano Nagle fue la fundadora de las Hermanas de la Presentación. Pero Honora Nano Nagle fue mucho más que una monja en los tiempos en que el catolicismo estaba prohibido en el país. Nacida en Cor de familia adinerada, vivió bajo las Penal Laws de los ingleses. Las Leyes Penales de Irlanda eran un conjunto de leyes impuestas durante el dominio británico sobre la isla cuyo fin era dominar y marginar a los católicos y en general a todo el que estuviera contra la Iglesia de Irlanda que reconocía le liderazgo de la monarquí británica.

En esos tiempos 9s. XVIII) a los irlandeses se les denegaba acceso económico, político,social y educacional a los derechos que los habría sacado de la opresión y la pobreza. Y Nano Nagle, a pesar de ser familia pudiente, no habría tenido acceso a la educación, aunque su famlia se las apañó para que sus hijos accedieran a ella de todas las maneras. Porque debido a estas leyes impuestas, a los católicos que se atrevieran a dar clases se les impondría multas, confiscaciones e incluso penas de cárcel.

El caso es que Nano Nagle se las ingenió para crear escuelas secretas donde instruyó a niños y niñas en diversos oficios y luego les buscaba puestos de aprendiz para asegurarles un futuro alejado de las calles y la miseria. También ayudó a las prostitutas, a los mendigos y a todo aquel que udo, hasta llegar a fundar su orden religiosa.

Y uno de sus primeros colegios y conventos se halla aquí en el corazón de la ciudad. Cuando llegué en 2013 lo encontré abandonado y casi en ruinas, sus aulas vacías de alumnos, el patio en silencio. Sus jardines, un remanso de paz donde descansa el ataúd de Nano. Ayer abrieron sus puertas por primera vez y pudimos visitar el lugar que han eregido en su honor. Os pongo fotos del antes y después de algunas zonas:

antes

después

El lugar se ha cnvertido en un merecido homenaje a una figura clave en la ciudad. Y la iglesia que antes estaba cerrada y vacía ha vuelto a recuperar parte de su esplendor auqneu ya no se use como tal.



Dado que los católicos no tenían permitido celebrar misas -aunque lo hacían en secreto- sus objetos de liturgia estaban pensados para poder separarse en diferentes piezas y ser "reconvertidos" en objeros normales. Así, el cáliz de la foto de arriba, se podía desenroscar en tres partes individuales.


el rosario de Nano Nagle






Retrato de Nano Nagle









Image may contain: outdoor
Foto de antes de los trabajos de remodelación del lugar: ahí al fondo donde está ese arco ahora se encuentra la fuelte y el banco con el ataud de la foto anterior y la de abajo.


bajo el banco se halla el ataud de Nano



Antes el ataúd se hallaba en este pequeño panteón, que ahora está de momento cerrado. Los colegios religiosos de aquí solían traer a los alumnos en "excursiones" para visitar la tumba:

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viernes, 30 de junio de 2017

Sucedió en mi noche

Sucedió en mi noche. Esa velada calurosa en la que logras caer dormido bañado en sudor al borde de la medianoche después de rodar sobre una única sábana, envuelta solo en tu ropa interior y dos gotas de Henno de Pravia.

Pero el destino no me deparaba un reposo tranquilo. Corría la 1.30am cuando el chumba chumba lastimero de lo que parecía un estéreo de aquellos ya desaparecidos interrumpió el nublado sueño que entretenía mi dormir como una sesión de cine de barrio nocturna. Y digo lastimero porque lastimaba los oidos con su estridencia, acompañado de los gritos eufóricos de una caterva de adolescentes desenfrenados.

Intenté ignorarlos. Juro que lo intenté. Entre medias bajé al baño, revisé los mensajes del móvil y giré y giré sobre la cama como una peonza sin cuerda. Nada sirvió. Treinta minutos después, la música continuaba rasgando el que debía ser noctívago sosiego.

Me levanté. Abrí el armario resuelta y me calcé un par de vaqueros y una camiseta. Bajé aún descalza las enmoquetadas escaleras, la furia creciendo en mi interior como la lava de un volcán. Cogí las llaves, me enfundé unas chanclas y salí calle arriba enfilando hacia la fuente de ruido: unas 12 casas acera arriba, una fiesta estudiantil mantenía secuestrada la narcosis ajena, con una jornada de puertas abiertas que estoy segura no estaba hecha para "todos los públicos". Aquello no me detuvo, marché al interior, y pregunté por el organizador de la fanfarria, que resultó ser un renacuajo imberbe y cubierto en granos a quien solicité a gritos -no por mala educación, ni por mi creciente ira, sino porque tenía que hacerme oir sobre aquella horrible música electrónica sin sentido- que parase el desenfreno acústico, que aquellas no eran horas. Y lo paró. Botellín de Budweisser en mano me miró de arriba abajo, sonrió y me dijo: "váyase a la mierda, vieja gorda". A mis 47 años. Llamarme vieja. A mí. Lo de gorda es otro cantar, ante lo obvio no se puede discutir...

Mientras sus acólitos se echaban a reir entre embriagados espasmos, yo me estiré la camiseta y salí de allí con la cabeza bien alta.

Regresé a casa. Abrí la nevera y cogí una botella de agua medio vacía y olvidada. Rellené el recipiente con agua del grifo. Entré en mi cuarto de costura y escogí un retal viejo no demasiado grande. De la caja de manualidades extraje un pequeño frasco de trementina, con el que empapé el trapo y cuyo entremo introduje en el gollete de la botella.

Volví a la casa de estudiantes, que había cerrado la puerta pero continuaba masacrando los tímpanos de medio vecindario. Llamé a la puerta, pero nadie abrió. Me asomé a la ventana sin cortinas y cual maraca les mostré el botellín, a cuya mecha acerqué un mechero.

La música cesó de repente, mientras una veintena de miradas se clavaban en la escena del ventanal. No quería dejarlos sin más show, de modo que levanté la solapa del buzón de la puerta y comencé a vertir aquella agua limpia y cristalina. El adolescente granulado no tardó ni dos segundos en abrir y preguntar con voz de pito que qué coño estaba haciendo. Cogí la botella -mechero encendido en mano, y se la vacié encima mientras sonreía angelicalmente. Sus gritos llegaron al pueblo cercano, mientras corría casa adentro como pollo sin cabeza gritando no sé qué de gasolina...

He dormido como un ángel, señores.

sábado, 20 de mayo de 2017

El artista del copia y pega

El cómic femenino de los setenta y ochenta está plagado de autores que aparecen una y otra vez en las diferentes publicaciones. Artistas como Trini Tinturé, Edmond, Comos, Purita Campos, Jordi Badía, Miguel Fuster o Juliana Buch entre muchos otros crearon historias que se editarían en el extranjero en innumerables revistas y también lo harían en España. sus estilos son reconocibles, fáciles de identificar. 

Pero hay otros artis que, aunque identificables, continúan en el anonimato. El que he decidido denominar como "el artista del copia y pega" es uno de ellos. ¿Por qué le llamo así...?

Su estilo es inconfundible. Tiene diversas historias en la revista Christie (numeros 6, 7, 9 y 13) y en algunos especiales y extras. Y en todas y cada una de estas historias reutiliza viñetas una y otra vez, copiándose a sí mismo, cambiando algún ligero detalle, aumentando o disminuyendo las imágenes, pero siempre, siempre, usando los mismos rostros. Veamos, pues, como se copiaba a sí mismo. 

Vamos a analizar las siguientes historias:

-Canción de Amor
-La hija de MacGregor
-Al final del arco iris
-No era amor
-Erase una vez un sueño
-Solo tú
-Una noche en París
-Hasta mañana
-Mundos distintos
-La caída del amor

En Canción de amor tenemos la siguiente viñeta:


Esta viñeta, virada o en ligeramente alterada se repetiría también en las historias Solo tú (hasta 4 veces)




En La hija de MacGregor:



En Canción de amor (aquí con lágrimas añadidas):


                                     

Y en Una noche en París:




Si en esta puede llevar a la duda, la siguiente imagen es simplemente calcada de historia en historia:


-al final del arco iris:


-Erase una vez un sueño:


-Solo tú:


-Canción de amor:



-No era amor:


-La caída del amor:




¿Aún inseguros...? mmm... más ejemplos:


-Canción de amor:


-No era amor:


-Al final del arco iris:


-Una noche en París:




Podría pasarme la noche aislando ejemplos de cada una de las diferentes historias. Pero antes de concluir, me gustaría dar dos ejemplos más, el siguiente de la misma viñeta utilizada dos veces seguidas en la misma historia (viñetas 3 y 4):


Lo mismo podemos decir de estas dos imágines espejo en La hija de MacGregor



Y estas dos imágenes se utilizaron respectivamente en Al final del arco iris y Canción de amor:



Y naturalmente no puedo olvidarme de una viñeta que aparece en absolutamente TODAS las historias, en alguna de ellas, más de una vez:












Como he comentado al principio, la identidad de este autor y maestro del copia y pega (cn la tecnología actual no habría tenido que dibujar una sola viñeta ni retocarlas de manera virtual), que podría provenir de Selecciones Ilustradas. Todas estas historias se publicaron a partir de mediados de los setenta en España, pero podrían datar de finales de los sesenta ya que se publicaron previamente en UK en revistas de IPC según mis indagaciones.

Y sin embargo, y a pesar de lo que pueda parecer, hay ilustraciones realmente hermosas en varias de sus obras (como la imagen del chico moreno expuesta más arriba):

Esta, por ejemplo, de Erase una vez un sueño me llevó a pensar que era Jordi Franch (el estilo en la primera página es muy similar al de Franch por no decir que pertenece a Franch y fue retocada (algo no del todo inusual en aquellos tiempos):




O esta otra, aparecida en Mundos distintos y que parece fuera de lugar entre las otras viñetas:



El misterioso dibujante lleva eludiéndome unos dos años y a pesar de haber preguntado a bastantes expertos, su identidad sigue siendo un misterio.

¿Quién eres y dónde te encuentras...?